El compromiso, el motor de acción de los líderes

El compromiso es el motor que lleva o guía nuestras acciones. Siempre estamos comprometidos con algo pero no necesariamente con lo que decimos que queremos hacer. En este sentido, los líderes muchas veces, dentro de una organización tomamos acción casi instantáneamente porque actuamos desde el juicio de que en las organizaciones tenemos que hacer y saber hacer, antes que decidir QUÉ hacer, PARA QUÉ y dónde tenemos puesto el COMPROMISO. Vamos a entender primero cómo funcionamos con el compromiso y a qué resultados nos puede llevar para luego volver sobre el liderazgo en una organización.

En un contexto más amplio, podemos decir que estamos comprometidos con lo que queremos lograr en el trabajo, familia, sueños, etc. y sin embargo no actuamos conforme a eso. Si revisamos cuáles son nuestras declaraciones (lo que decimos que VAMOS a hacer), las NO declaraciones (lo que decimos que QUEREMOS hacer) y en qué estamos tomando acción realmente, podemos, en principio, ordenarnos y reconocer de qué forma actuamos. Generalmente, accionamos creyendo que pensamos, pero ejecutamos en automático. Tomarnos una pausa para visualizarnos y analizarnos es un paso elemental para cambiar lo que hacemos y ponernos a actuar en coherencia. La coherencia a la que nos referimos es la que entendemos desde el coaching ontológico como coherencia ontológica y se refiere a los 3 sistemas fundamentales del ser humano: Lenguaje - Emoción - Cuerpo. Lenguaje en cuanto a que somos seres lingüísticos y nuestros pensamientos están dentro del lenguaje, sin él no tenemos la capacidad de razonar como lo hacemos. Emoción en cuanto a que somos seres fundamentalmente emocionales, tomamos las decisiones basadas en las emociones y justificándolas desde el lenguaje. Cuerpo en cuanto a que tanto las emociones como el lenguaje impactan en nuestra corporalidad y viceversa. No podemos realizar acciones, ni pensar ni sentirnos igual cuando nuestro cuerpo se encuentra cansado o adolorido que cuando se encuentra bien, cómodo y con energía.

Entonces, cuando actuamos en coherencia y cuando más productivos somos, es en el momento en que nuestro cuerpo, lenguaje y emoción están sintonizados. ¿Cómo logramos esto?

- Primero, de la forma que mencionamos al inicio: Ordenarnos y entendernos, para evaluar cómo estamos actuando y de esta forma, observar dónde tenemos el compromiso puesto y dónde necesitamos ponerlo. Algo muy útil en estos casos en los que nos cuesta pararnos a pensar, es tomar una hoja en blanco, trazar una línea en el medio y escribir del lado izquierdo qué estamos haciendo realmente (incluso en automático) y del lado derecho escribir qué queremos lograr. Y, a partir de ahí, evaluar si las acciones que estamos haciendo nos llevan a los resultados que pretendemos.

- Segundo, realizando las declaraciones que vayan en coherencia con lo que queremos lograr. Éstas, nunca deben ser inespecíficas (del estilo "quisiera", "quiero", "me gustaría", etc.) si no del estilo: "Voy a hacer ..." o "Decido hacer ...". En este punto, es de suma importancia que para tener coherencia, "temporicemos" las acciones, es decir ponerles fecha y hora en que las vamos a realizar (al cerebro le encanta cumplir cosas que tienen fechas porque arranca internamente la cuenta regresiva) sino, simplemente tienen un plazo laxo en donde "Voy a hacer ..." no tiene tiempo definido y por lo tanto, aunque nunca las hagamos, nunca estamos incumpliendo.

- Tercero, una vez definido qué tenemos que hacer y declaramos qué vamos a hacer, evaluar qué ventajas y posibilidades me va a dar en el corto, mediano y largo plazo, actuar de esa forma. Ver dónde vamos a estar y cómo nos vemos en ese futuro con las acciones tomadas del presente. Este tercer paso nos conecta con emociones de posibilidad que, sumadas al tomar acción (lenguaje y cuerpo) y las declaraciones que hemos hecho, (lenguaje) nos ponen en coherencia ontológica. Este es el punto en donde las personas nos movemos con mas energía, fuerza y decisión.

Volviendo, ahora si, al liderazgo en una organización ¿Cuántas veces actuamos en automático tomando decisiones y acciones, creyendo que estábamos pensando, sin tener en cuenta dónde teníamos puesto nuestro compromiso interno? Este paso reflexivo del que estamos hablando es fundamental para los líderes, porque no sólo ordena las acciones y decisiones que realiza en una organización, (en cuanto a pedidos, ofertas y promesas que puede hacer con los diferentes actores de la misma) sino que también, permite moverse "cómodo" con los valores, el compromiso y las cosas que hacemos. De esta forma transformamos el liderazgo en algo "sustentable" y casi le llamaría ecológico con nosotros mismos. Tener este estilo de liderazgo tiene un impacto muy positivo en nuestros colaboradores y colegas porque "transmitimos" coherencia, orden y acción, lo cual da confianza por la certeza y posibilidad que verán en los demás.


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